lunes, 17 de septiembre de 2007

Un buen día



Hoy me siento flex!! Será que estar aquí me da la vida... he tenido que venir a la ciudad donde estudio a resolver algunos asuntillos y es que sólo bajarme del autobús ya me puse de buen humor.


El día ha empezado estupendamente con mi portero diciéndome que iba "muy guapa". Sí, es la frase más absurda y simple que te pueden decir, pero se agradece mucho cuando estás recién levantada y es lo primero que oyes en el día. He cogido el bus que me lleva hasta la facultad, que está fuera de la ciudad (snif, snif, mi querida rutina), no podía quitar los ojos de la ventana... yo no sé si es que ha llovido y está todo más verde o qué, pero el trayecto me ha parecido más bonito que nunca.



Tenía que hablar con un profesor de una cuatrimestral de 6º. No se ha presentado nadie al examen de septiembre, que era hoy (¡¡eso no sé si es bueno o malo!!), así que no he tenido problemas para charlar tranquilamente con él y explicarle mi situación de alumna no asistente. Me ha parecido un hombre bastante accesible y comprensivo, pero poco trabajador, así que estando fuera eso tiene sus pros y sus contras. Supongo que no será de esos a los que les da igual que estés fuera, pero no creo que haga grandes esfuerzos por facilitarnos la vida. Para empezar, domina poco las nuevas tecnologías, así que de tener tutorías vía mail con él creo que nos podemos ir olvidando. En la asignatura hay que presentar un trabajo importante, así que no sirve con presentarse al examen el día que toca y ya (ésa es otra, el examen me coincide estando en Londres... la fantástica organización para los Erasmus merecería otro capítulo en exclusiva, que hoy no le voy a conceder... hoy es día flex).



A continuación mi momento grande de la mañana: charla con Díez-Picazo!! El mismo! Ayyyy lo que quiero yo a este hombreeee! Daba la casualidad de que hoy era el examen de Procesal II, y yo no podía irme de allí sin saludarle. Además había quedado con un amigo que tenía que hacer el examen con él, así que estaba claro. El examen acababa de empezar, pero no tenía nada que hacer, así que me quedé esperando en un banco de la puerta. Estaba yo con mi mp3 cuando se ha asomado: "¡Hola! ¿Qué tal, como está? ¡Qué alegría de verla!" y hemos charlado durante bastante rato, de cosas sin importancia, es verdad, pero yo me sentía en las nubes. Ese hombre es el mejor profesor que he tenido en la carrera, y siendo una personalidad como es, es cercano, amable, siempre intenta ayudarnos en lo posible, sencillo... para mí es un modelo a seguir. A diferencia de los múltiples donnadies que me han dado clase, que se parapetan tras la altanería y los malos modos, quien más podría presumir de curriculum a sus espaldas ha resultado ser el más accesible, sin perder nada, nunca jamás, las formas ni el rigor.


Tras dos años en clase con él, en los últimos meses de curso hemos tenido varias conversaciones sobre mi posible oposición -muy útiles-, y por eso tengo con él más trato del habitual que se tiene con un profesor de universidad, y esta mañana cuando al verme me ha sonreído y ha salido del aula del examen para darme dos besos... Me he visualizado como en Ally McBeal (( buen ejemplo, una abogada :P )), más ancha que larga y flotando encima del suelo. Me ha pedido que le mantenga al tanto de mis aventurillas por London City, y cuando yo estaba pensando "bueno, lo típico que se dice siempre", ha empezado a palparse la chaqueta: "vaya. No llevo tarjetas encima. ¿Tiene para anotar?" ¿¿que si tengo?? He volado hasta el bolso, y en un folio doblado me ha anotado su dirección de mail del despacho, "la de la universidad la tengo dada de baja". Total, ¡¡¡tengo en mi bolso un papel con la dirección personal de Díez-Picazo escrita por él!!! ¡Eso es como un autógrafo! ¿Y yo qué hago con eso? ¿Lo enmarco? ¿Lo guardo como un tesoro en un cajón? Uff...


Y ya para finalizar, ha salido del examen mi querido amigo, ése del que llevo despidiéndome como cuatro meses pero nunca nos despedimos del todo. Cuando sea la verdadera; es decir, cuando yo vuelva de Londres y él se vaya a Chile... no quiero ni pensarlo, ya me están temblando las piernas y el pulso de imaginarlo. Cómo me alegro de mantenerle como amigo, cuánto nos hemos equivocado y cuánto hemos rectificado... al final no hemos comido juntos, pero hemos estado juntos durante bastantes horas, y mejor, porque hemos hecho cosas, no sólo hablar, y a veces facilita las cosas, como hoy, porque así no me ponía ñoña ni triste de pensar que no le veo hasta febrero. Se merece que le pasen buenas cosas, que le vaya bien en su aventura, que la vida le sonría... con él siento que soy quien quiero ser, que por una vez lo he hecho bien y que me consigo rodear del tipo de gente que me gusta. Tenemos una relación muy especial, que comprenden pocas personas, pero al tiempo nadie se entromete, menos mal. Cada vez que le digo adiós siento que se lleva con él una pequeña parte de mí. Es una frase muy repetida, muy muy repetida, pero puedo decir que es cierto, casi puedo sentir físicamente como se me desgarran un poquito las manos -y diría que el corazón, si no quedara cursi. Ups. Ya está, ya lo he dicho- cuando nos soltamos de un abrazo.


Al estar esto escrito aquí, en la red de redes, he de decir que probablemente todo esto no le interesará lo más mínimo al eventual lector... pero esto es mi diario y mi resumen de noticias de mi vida y mis reflexiones. Hoy no podría escribir sobre otra cosa.





2 comentarios:

aura dijo...

hola

no se como llegue a este blog, pero desde que te lei la primera vez no he dejado de leerte. Me gusta tu manera de escribir, de contar las cosas.

Espero que tengas un buen año en Londres. :)

Vic dijo...

Hola, aura! Muchas gracias, lo primero, por lo del buen año y porque me halaga que te guste. Estás invitadísim@ a venir a este huequito cada vez que quieras.

Un abrazo