Por todas partes veo caras felices. Por todas partes leo "gracias, mi vida!" "eres maravillosa!" "qué guapo estás!". Veo sin parar caras alegres, corazones recompuestos que un día se vieron dañados, pero que tras un tiempo prudencial se han visto de nuevo restablecidos.
Para mi eso no es así. He sufrido varios daños en mi corazón, aunque jamás, ni de lejos, ni por asomo, nada parecido a la ruptura en microscópicos añicos que sufrí hace casi nueve meses. Y aún sigo igual de dolida, igual de enamorada e igual de dependiente de su recuerdo que el día en que sufrí el golpe mortal. A mi lado pasan compañeros de viaje, de penas, de sentimientos parecidos. Corazones también rotos, pero que se restauran y continúan viviendo tan felices. Los que estaban al mismo tiempo que yo, pasaron, abandonaron esta tenebrosa senda. Vinieron otros, que también dejaron el camino. Unos pasan, otros llegan, vienen y van. Pero la que permanece soy yo, que voy viendo como mis compañeros de viaje abandonan sin parar este estado melancólico, solitario y entristecido, porque de nuevo les dan luz a su vida, porque encuentran a quien les da una gotita de pegamento y un buen saco de amor para volver a sentir, a vivir con una sonrisa y a sentirse acompañado en esta vida que está diseñada para ser vivida en pareja.
Todos llegan, vienen y van. Pero yo permanezco aquí.
Para mi eso no es así. He sufrido varios daños en mi corazón, aunque jamás, ni de lejos, ni por asomo, nada parecido a la ruptura en microscópicos añicos que sufrí hace casi nueve meses. Y aún sigo igual de dolida, igual de enamorada e igual de dependiente de su recuerdo que el día en que sufrí el golpe mortal. A mi lado pasan compañeros de viaje, de penas, de sentimientos parecidos. Corazones también rotos, pero que se restauran y continúan viviendo tan felices. Los que estaban al mismo tiempo que yo, pasaron, abandonaron esta tenebrosa senda. Vinieron otros, que también dejaron el camino. Unos pasan, otros llegan, vienen y van. Pero la que permanece soy yo, que voy viendo como mis compañeros de viaje abandonan sin parar este estado melancólico, solitario y entristecido, porque de nuevo les dan luz a su vida, porque encuentran a quien les da una gotita de pegamento y un buen saco de amor para volver a sentir, a vivir con una sonrisa y a sentirse acompañado en esta vida que está diseñada para ser vivida en pareja.
Todos llegan, vienen y van. Pero yo permanezco aquí.